La mujer en el entorno laboral de las nuevas tecnologías: un desafío para su empoderamiento e independencia económica

·       María Cristina Parra

 

El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. En esta ocasión, La Organización de las Naciones Unidas ha considerado importante que se resalte el empoderamiento e independencia económica de la mujer como metas del desarrollo sustentable.

 

Por otro lado, en la XIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en Montevideo en noviembre de 2016, se acordó, a través del documento titulado Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, toda una estrategia de acciones públicas encaminadas a alcanzar estos objetivos a más tardar para el año 2030.

 

Estas acciones incluyen el combate a la pobreza, que afecta a las mujeres en mayor número que a los hombres, la eliminación de los patrones patriarcales, discriminatorios y violentos, la disminución de la injusta división sexual del trabajo y la inequidad a la hora del cuidado de los miembros de la familia (niños y ancianos),  y la consolidación de la democracia paritaria en los órganos directivos tanto del Estado como de las empresas y organizaciones privadas.

 

A su vez, entre los mecanismos para llevar a cabo tales cometidos se mencionan modificaciones importantes en el marco legal, inversiones en el desarrollo de estructuras administrativas y financieras que garanticen a las mujeres el acceso a financiamiento y asesoría empresarial, y apertura a una mayor participación ciudadana.

 

Sin embargo, dentro de todas estas políticas, hay un elemento fundamental a resaltar: la educación, formación e instrucción para el trabajo, como instrumento para que la mujer pueda alcanzar la igualdad. En efecto, la manera más efectiva para lograr dicha igualdad es garantizar a la mujer un ingreso justo y suficiente, siendo a su vez el trabajo adecuadamente remunerado y sin discriminación la vía más efectiva para lograrlo.

 

Por otra parte, la educación para el trabajo adquiere mayor relevancia en el campo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, las TIC, que son el  presente y el futuro del mercado laboral. En el último decenio se ha comprendido cada vez más, que esas tecnologías pueden ser potentes instrumentos para promover el desarrollo económico y social mediante la creación de nuevos tipos de actividad económica y de oportunidades de empleo, el mejoramiento de los servicios de atención de la salud y otros servicios, y el fomento de la creación de redes de contacto, la participación y las actividades de promoción en la sociedad. Internet, por ejemplo, tanto como centro de información y formación, como de contacto personal a través de las redes sociales, es ahora parte fundamental de la vida de las personas.

 

Asimismo, las TIC estarían favoreciendo la minimización de los obstáculos tradicionalmente presentes para que las mujeres se puedan incorporar al trabajo, obstáculos relacionados con sus rol tradicional de madre y de persona cuidadora que debe permanecer geográficamente cerca de su casa y su familia.

 

Cada día emergen nuevos empleos y perfiles profesionales que requieren el dominio de estas tecnologías y surge un nuevo modelo de búsqueda de empleo: la Red actúa de elemento intermediario entre oferentes y demandantes, por ello son importantes las iniciativas destinadas a ayudar a las mujeres a tener acceso a la tecnología y la capacitación para hacer uso de la misma.

 

Si se busca empoderar a la mujer y garantizarle su independencia económica, son necesarias, en consecuencia, políticas públicas que fomenten su capacitación en las áreas de las nuevas tecnologías y que le permitan el acceso a trabajos adecuadamente remunerados. De lo contrario, caeríamos en un desequilibrio mayor.

 

Por supuesto, a estos dos pilares -fomento a la educación e instrucción en el trabajo, habría que sumar las otras medidas aplicables a toda actividad económica, como serían la democratización de los órganos directivos a través de la participación paritaria de hombres y mujeres, y la supervisión de que el salario sea igual para quienes desarrollen el mismo trabajo con independencia de su sexo.

 

*Abogada, especialista en Mujer y Familia Presidenta de Voces Vitales Venezuela

Miembro OVDHM

 

 

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